El Gobierno de España anunció los procesos de selección para cubrir casi 5.000 plazas en los cuerpos generales del Estado, incrementando un 65% respecto a la última convocatoria.

Es entonces cuando empiezan las preocupaciones, la tensión, los nervios, agobios… porque el opositor “se la está jugando”. Tiene en sus manos la posibilidad -o incluso el sueño- de alcanzar un trabajo para toda la vida, un puesto en la Administración: ser funcionario. Pero la pregunta es muy clara, y se la hacen miles y miles de personas cada día: ¿cómo almacenar en el cerebro tanta información? ¿Sólo a base de hincar codos? La respuesta es breve y sencilla: no. Se puede entrenar la memoria, y estudiar de manera eficiente. Esto nos ocupará el siguiente artículo.

El nueve veces campeón Mundial de Memoria Rápida –Ramón Campayo– ha desarrollado una técnica que permite y promete ayudar a cualquier opositor a conseguir su plaza en la mitad de tiempo que si lo hiciera sin desarrollar estas técnicas.

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Esto, basado en imágenes y asociaciones de las mismas, afirma que “el proceso de entrenamiento empieza desde la base, enseñando a asociar conceptos y poner movimientos a esas asociaciones”, afirma Campayo, porque “todo se fundamenta en las imágenes”.

También afirma que la velocidad de lectura es de vital importancia, teniendo que aumentarla para optimizar el tiempo. El consejo aquí es “aprender a leer haciendo saltos fotográficos; entrenar la vista para que tome muchas palabras en una misma foto y acostumbrar al cerebro a procesarlas y retenerlas”.

De esta manera, a la motivación, la perseverancia y la organización, se le suman otras prácticas que según expertos hay que hacer a la hora de mejorar la capacidad retentiva, que muchas personas han ido perdiendo a causa del boom tecnológico.

Debido a las agendas digitales, de los avisos en el móvil y de la omnipresente nube, “la tecnología ha propiciado que nuestros cerebros se vuelvan más pasivos” explica Johannes Waldow, fundador de la escuela Memoria Ágil.

Algunos de los consejos que dan tanto portales especializados como prestigiosos expertos, entre los que se encuentran los mencionados anteriormente, son:

1.- Elegir correctamente la oposición a la que vamos a dedicar la mayor parte de nuestro tiempo.

Antes de comenzar a opositar, es conveniente tener toda la información imprescindible respecto a ella: el empleo que habrá que desarrollar, la titulación requerida, el temario, el sueldo real mensual, o si la aprobación de esa oposición llevará con ella un cambio de residencia.

2.- Pensar en la situación personal y profesional.

Es muy recomendable analizar si es posible o no asumir el reto de preparar unas oposiciones. Para ello, tendremos que tomarnos un tiempo prudencial para contestar a algunas preguntas, tales como: ¿tendré tiempo para estudiar? ¿Tengo ganas de estudiar? ¿Cuáles son mis obligaciones familiares? ¿Estas obligaciones me dejan estudiar? El trabajo al que opto, ¿verdaderamente me satisface?

3.- Saber que una oposición es una carrera de resistencia.

Preparar oposiciones es como correr una maratón: no importa tanto la velocidad, sino la constancia, la dosificación y la planificación del tiempo.

4.- Planificar el tiempo.

Antes de empezar a estudiar, hay que organizar y planificarse el tiempo de estudio. Saber cuántos temas hay que estudiar, y dividirlo en el espacio de tiempo total con el que contemos. Hay que tener en cuenta, también, la duración que ocuparán los repasos de los temas ya aprendidos. Es interesante aquí hacer una organización del tiempo de manera visual, por ejemplo, en un calendario semanal. 

5.- Opositar es como estar trabajando.

Hay que tener presente que opositar, es realmente como estar trabajando. Al principio, empezamos con una media jornada, estudiar cuatro horas cada día. Según vamos avanzando y progresando, habiendo pasado tres meses y habiendo adquirido el hábito de estudio, puede pasarse a cinco horas. El cuarto mes podrá pasarse a seis, y después de medio año, podremos firmar un contrato indefinido con nuestra oposición, pasando a trabajar ocho horas al día, siempre de lunes a viernes.

6.- Los fines de semana son siempre para descansar.

Para aquellos que sólo dediquen su tiempo a opositar, es muy importante dejar siempre los fines de semana para descansar. Aunque a medida que se vaya acercando el momento de examinarse, serán importantes los sábados y domingos para echar horas extra, en un primer momento, no te agobies. Hay que ir poco a poco.

7.- No importa la hora de estudiar, pero estudiar.

Hay personas que prefieren estudiar por la mañana, y otras que lo hacen mejor por la noche. Da igual la hora en que lo hagas, mientras lo hagas.

8.- Antes de estudiar, leer, subrayar, resumir y esquematizar.

El primer paso antes de estudiar, es leer el temario completo. Después, subrayar aquello que consideremos más importante, resumirlo, y esquematizarlo. Con los esquemas, nos será más sencillo tener en la mente las ideas clave. Después de todo esto, nos será más sencillo ponernos a estudiar como tal.

9.- Mientras se está opositando, no asumir nuevas obligaciones ni responsabilidades.

La preparación de oposiciones, sean del sector que sean, conlleva mucho tiempo y sacrificio. Expertos recomiendan no inscribirse en nuevos cursos, más si no tienen que ver con la temática de la oposición a la que estemos optando, ni adquirir nuevas obligaciones ni preocupaciones. 

10.- Tener constantemente pensamientos positivos.

Alrededor de las oposiciones, siempre hay rumores (casi siempre falsos), sobre cambios de temario, anulación de la convocatoria, etc. Tenemos que ser positivos, centrarnos en nuestro propósito, y tener siempre presente nuestro objetivo final. 

 

Estos son algunos consejos para preparar de una manera óptima la oposición a la que optemos.

En definitiva, tenemos que dosificar el tiempo, planificarnos, estudiar día a día, y dejar un tiempo prudencial para descansar y dedicarlo al ocio.

 

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